Él es ese tipo de chicos de los que te enamoras a primera vista, de esos de los que no puedes apartar la mirada. Tiene una sonrisa (y unos labios irresistibles) que hace que mi mundo se pare y no exista nada más. Es la razón por la que voy todos los días tan feliz a clase, porque ver sus ojos color miel me alegra el día, la semana. No se da cuenta, pero me sé de memoria cada uno de sus gestos, aunque mi preferido es la cara de travieso que pone cuando hace una broma.
Ya no puedo negarlo, ya no. Porque cada día tengo más miedo de que alguien ocupe su corazón y ese alguien no sea yo.. Cada día que pasa, siento que es imposible que haya otro como él, otro que con rozarme haga que me derrita, cada día que pasa ansío que suene el timbre más tarde porque es la única forma que tengo de verle, ¿qué triste no? Y ni siquiera se da cuenta, ¿tan bien disimulo?
Tal vez es cuestión de cobardía. Sí, la verdad es que soy demasiado cobarde. A pesar de que tenga demasiadas opciones yo solo quiero una, tal vez sea la incorrecta pero ¡Qué más da! Si llegase a ser un error, sería el mejor error de mi vida.
Precioso texto.
ResponderEliminarYo también conozco a una persona así, de hecho es la razón por la que sigo escribiendo después de tantas derrotas.
Hablas de amor a primera vista, yo me enamoré de él así, a primera vista, cuando iba a primero de la eso :)
Jaja, me has dado idea para mi siguente entrada :)
Madre mía, te pasa igual que a mí. Has acertado incluso en los ojos miel, jajaja. Es un rollo tenerlo en clase, créeme. Al principio es perfecto porque lo ves cada día pero precisamente eso dificulta el hecho de que lo olvides... aunque tampoco sé si quieres hacerlo.
ResponderEliminarUn besito. Ah! te sigo:)
Supongo que al principio todas lo vemos perfecto... jaja
ResponderEliminarNo quiero pero es lo mejor.
Hola! me he pasado por tu blog
ResponderEliminary me encanta! te sigo :D
Saludos!
PD: Aquí tienes el link de mi blog por si
te quieres pasar ;)
-www.wonderlandtaste.blogspot.com